El director del Planetario de La Plata, Guillermo Bosch, explicó en Radio Buenos Aires los detalles sobre el asteroide 2024 IR4, un objeto de 60 metros de diámetro que mantiene en alerta a la comunidad científica. Según observaciones actualizadas por el telescopio James Webb en 2025, la probabilidad de que este cuerpo celeste impacte contra la Luna el 22 de diciembre de 2032 ascendió al 4%. En diálogo con AM 1350, el especialista aclaró que, aunque el porcentaje es bajo, el seguimiento es constante debido a la trayectoria orbital del objeto, que se desplaza entre las órbitas de Venus y Marte. "Sigue siendo más de 25 veces más probable que no impacte, que sí", precisó Bosch durante la entrevista.
El astrónomo detalló que un eventual choque generaría un nuevo cráter en la superficie lunar y el desprendimiento de partículas. Sin embargo, llevó tranquilidad a la audiencia al explicar que este fenómeno no representa un peligro directo para nuestro planeta. Según indicó en Radio Buenos Aires AM 1350, el material expulsado que logre escapar de la gravedad lunar podría cruzarse con la Tierra en forma de micropartículas, generando un espectáculo visual similar a las lluvias de estrellas, sin riesgos de daños materiales. "Lo más probable es que el satélite en sí impacte y lo que levante es polvo lunar", afirmó el experto respecto a la dinámica del posible impacto.
La precisión sobre el destino final del 2024 IR4 mejorará significativamente en los próximos años. Bosch señaló que el asteroide volverá a acercarse a una zona de observación clara en 2028, lo que permitirá a los científicos refinar los cálculos actuales. En Radio Buenos Aires, el director del planetario destacó que la incertidumbre del 4% actual se debe a la dificultad de predecir una trayectoria a tan largo plazo con pocos puntos de observación. "En 2028 vamos a empezar a seguirlo y sacar más datos para tener una idea mucho más precisa de a dónde va a llegar en 2032", sostuvo el entrevistado.
Finalmente, Bosch se refirió a la capacidad tecnológica actual para desviar este tipo de amenazas espaciales. Recordó que ya se han realizado pruebas exitosas de naves que impactan contra asteroides para modificar su rumbo, aunque subrayó que la atmósfera terrestre sigue siendo una defensa natural eficiente para objetos de menor escala. No obstante, un cuerpo de 60 metros requeriría una intervención previa para alterar su trayectoria años antes del impacto. "Un mini cambio que uno le haga dos años antes va a hacer que eso se acumule", concluyó el especialista en la AM 1350, reafirmando que el objeto ya ha sido declarado de interés para la vigilancia internacional.
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El astrónomo detalló que un eventual choque generaría un nuevo cráter en la superficie lunar y el desprendimiento de partículas. Sin embargo, llevó tranquilidad a la audiencia al explicar que este fenómeno no representa un peligro directo para nuestro planeta. Según indicó en Radio Buenos Aires AM 1350, el material expulsado que logre escapar de la gravedad lunar podría cruzarse con la Tierra en forma de micropartículas, generando un espectáculo visual similar a las lluvias de estrellas, sin riesgos de daños materiales. "Lo más probable es que el satélite en sí impacte y lo que levante es polvo lunar", afirmó el experto respecto a la dinámica del posible impacto.
La precisión sobre el destino final del 2024 IR4 mejorará significativamente en los próximos años. Bosch señaló que el asteroide volverá a acercarse a una zona de observación clara en 2028, lo que permitirá a los científicos refinar los cálculos actuales. En Radio Buenos Aires, el director del planetario destacó que la incertidumbre del 4% actual se debe a la dificultad de predecir una trayectoria a tan largo plazo con pocos puntos de observación. "En 2028 vamos a empezar a seguirlo y sacar más datos para tener una idea mucho más precisa de a dónde va a llegar en 2032", sostuvo el entrevistado.
Finalmente, Bosch se refirió a la capacidad tecnológica actual para desviar este tipo de amenazas espaciales. Recordó que ya se han realizado pruebas exitosas de naves que impactan contra asteroides para modificar su rumbo, aunque subrayó que la atmósfera terrestre sigue siendo una defensa natural eficiente para objetos de menor escala. No obstante, un cuerpo de 60 metros requeriría una intervención previa para alterar su trayectoria años antes del impacto. "Un mini cambio que uno le haga dos años antes va a hacer que eso se acumule", concluyó el especialista en la AM 1350, reafirmando que el objeto ya ha sido declarado de interés para la vigilancia internacional.
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