Julio Gambina analizó la relación entre Estados Unidos y Argentina y fue categórico: no se trata de asistencia financiera ni de ayuda desinteresada, sino de negocios. Así lo expresó en una entrevista en Radio Buenos Aires AM 1350, donde cuestionó la idea de que las grandes potencias actúan por solidaridad.
Durante la charla, Gambina sostuvo que “nadie haría algo si no hay un interés” y remarcó que “menos todavía entre países”. En ese marco, afirmó que Estados Unidos invierte dinero con el objetivo de obtener ganancias, descartando cualquier lectura ingenua sobre una supuesta ayuda “por buena voluntad”.
“Estados Unidos no nos quiere ayudar porque son buenos”, señaló, y agregó que pensar lo contrario “sería de una ingenuidad enorme”. Según explicó, esta lógica no es exclusiva de Washington, sino que se repite en cualquier vínculo internacional: “Siempre tiene que haber un negocio”.
Para graficar su postura, Gambina recordó una anécdota histórica vinculada a la Revolución Cubana, donde —según el relato— un dirigente chino habría aclarado que el apoyo a Cuba no era desinteresado, sino que respondía a objetivos propios. “No importa si la anécdota es real o no, lo importante es la idea”, aclaró.
En ese contexto, el analista advirtió sobre la desinformación política y la manipulación de la conciencia social, y sostuvo que existe un sector de la población que cree que alinearse con “el grandote del barrio”, en referencia a Estados Unidos, es beneficioso por sí mismo.
Gambina también planteó que China, pese a ser el principal socio comercial de la Argentina, tiene mala prensa en la opinión pública local, influida por el cine, la televisión y los medios internacionales. “Cuando uno dice China, muchos responden: ‘yo prefiero Estados Unidos’”, explicó.
El eje del planteo, según Gambina, no pasa por elegir entre potencias, sino por discutir qué modelo económico necesita la Argentina, qué producir, para quién y con qué objetivo, más allá de los intereses externos.
Escuchá la entrevista completa en nuestro canal de YouTube @radiobuenosaires.
Durante la charla, Gambina sostuvo que “nadie haría algo si no hay un interés” y remarcó que “menos todavía entre países”. En ese marco, afirmó que Estados Unidos invierte dinero con el objetivo de obtener ganancias, descartando cualquier lectura ingenua sobre una supuesta ayuda “por buena voluntad”.
“Estados Unidos no nos quiere ayudar porque son buenos”, señaló, y agregó que pensar lo contrario “sería de una ingenuidad enorme”. Según explicó, esta lógica no es exclusiva de Washington, sino que se repite en cualquier vínculo internacional: “Siempre tiene que haber un negocio”.
Para graficar su postura, Gambina recordó una anécdota histórica vinculada a la Revolución Cubana, donde —según el relato— un dirigente chino habría aclarado que el apoyo a Cuba no era desinteresado, sino que respondía a objetivos propios. “No importa si la anécdota es real o no, lo importante es la idea”, aclaró.
En ese contexto, el analista advirtió sobre la desinformación política y la manipulación de la conciencia social, y sostuvo que existe un sector de la población que cree que alinearse con “el grandote del barrio”, en referencia a Estados Unidos, es beneficioso por sí mismo.
Gambina también planteó que China, pese a ser el principal socio comercial de la Argentina, tiene mala prensa en la opinión pública local, influida por el cine, la televisión y los medios internacionales. “Cuando uno dice China, muchos responden: ‘yo prefiero Estados Unidos’”, explicó.
El eje del planteo, según Gambina, no pasa por elegir entre potencias, sino por discutir qué modelo económico necesita la Argentina, qué producir, para quién y con qué objetivo, más allá de los intereses externos.
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