Analía Aramayo, fundadora de Tamales Salta, compartió el origen, los secretos y el paso a paso en la elaboración de uno de los platos más tradicionales del norte argentino. Desde hace nueve años, el emprendimiento familiar se dedica a mantener viva esta receta heredada de generación en generación. “Hace 9 años que estamos trabajando, pero hacer tamales es de toda la vida”, explicó en diálogo con el equipo de la emisora.
Según detalló Aramayo, el tamal se elabora a partir de maíz y carne de cabeza de vaca. “El ingrediente fundamental es el maíz y la carne de cabeza de vaca”, sostuvo. El proceso comienza con el pelado natural del maíz, utilizando lejía, una preparación casera con ceniza de madera. Luego, el maíz se transforma en harina con una máquina especial, y se mezcla con grasa, sal y agua para armar la masa. “No tiene químicos, no tiene nada, es un producto prácticamente orgánico”, destacó.
El relleno, llamado “recado”, se elabora con la carne hervida, papa, cebolla y condimentos como comino, ají y pimentón. “Lo que hacemos es hervir la cabeza para que no tenga tanta grasa”, explicó Aramayo. Con una porción de masa se forma una pelotita, se aplasta con los dedos y se rellena. Después, se envuelve con chala en forma de caramelito y se hierve durante media hora. “La chala da el gustito final”, aseguró.
La tradición es parte fundamental del proceso. “Cuenta la historia que antes hacían los tamales para viajar a caballo”, recordó. Su madre, Nelly, fue quien le enseñó el oficio. Además, destacó el rol de la papa en la cocina salteña y cómo esta preparación sigue siendo una referencia cultural tanto para locales como para turistas.
Según detalló Aramayo, el tamal se elabora a partir de maíz y carne de cabeza de vaca. “El ingrediente fundamental es el maíz y la carne de cabeza de vaca”, sostuvo. El proceso comienza con el pelado natural del maíz, utilizando lejía, una preparación casera con ceniza de madera. Luego, el maíz se transforma en harina con una máquina especial, y se mezcla con grasa, sal y agua para armar la masa. “No tiene químicos, no tiene nada, es un producto prácticamente orgánico”, destacó.
El relleno, llamado “recado”, se elabora con la carne hervida, papa, cebolla y condimentos como comino, ají y pimentón. “Lo que hacemos es hervir la cabeza para que no tenga tanta grasa”, explicó Aramayo. Con una porción de masa se forma una pelotita, se aplasta con los dedos y se rellena. Después, se envuelve con chala en forma de caramelito y se hierve durante media hora. “La chala da el gustito final”, aseguró.
La tradición es parte fundamental del proceso. “Cuenta la historia que antes hacían los tamales para viajar a caballo”, recordó. Su madre, Nelly, fue quien le enseñó el oficio. Además, destacó el rol de la papa en la cocina salteña y cómo esta preparación sigue siendo una referencia cultural tanto para locales como para turistas.
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