El periodista, escritor e historiador argentino Alejandro González Dago analizó las raíces culturales, el contexto de exclusión y la evolución social del cuarteto al conmemorarse 82 años de su nacimiento. Durante una entrevista especial concedida a la mesa periodística de Radio Buenos Aires AM 1350, el autor del Libro de los cuartetos repasó los inicios del género en la década de 1940 y describió el proceso de masificación que transformó un ritmo rural en un fenómeno de identidad popular urbana.
El especialista señaló que los comienzos del ritmo estuvieron marcados por el rechazo de los sectores tradicionales de la sociedad cordobesa, vinculados a las instituciones religiosas y académicas de la época. Al respecto, González Dago puntualizó: “La historia del cuarteto tiene la particularidad que es como el esterio del sur o del negro espiritual salva las distancias, porque en el fondo es la historia de la discriminación en la Argentina”. Asimismo, precisó que el debut del Cuarteto Leo ocurrió en 1943 en un paraje rural denominado Colonia Las Pinchañas, y que debieron transcurrir más de dos décadas para su inserción en la capital provincial: “¿Sabes cuándo fue la primera vez que pudo tocar en Córdoba capital? En 1969. 26 años de persecución”.
De acuerdo con el análisis del historiador, el género nació de la mano del ferroviario santafesino Augusto Marzano, quien fusionó el pasodoble y la tarantela con el objetivo de integrar a las diversas corrientes de inmigrantes europeos y trabajadores rurales. El entrevistado detalló que fue su hija, Leonor Marzano, quien definió el sello rítmico característico: “El padre inventó la música, la hija inventó el ritmo, porque ella aceleró cuando veía que lo que no quería Marcial es que hablaran entre ellos, porque si hablaban terminaban peleando”. A su vez, remarcó la función de amalgama social que cumplió la música en el sector agrario: “No nació para alegrar, no había nada que alegrar en 1943. Había que contener a esa gente indocumentada que tenía algún pariente en la guerra”.
En el cierre de su exposición, el escritor diferenció los aportes fundamentales de las dos máximas figuras contemporáneas del movimiento: Carlos "La Mona" Jiménez y Rodrigo Bueno. González Dago explicó las razones por las cuales el primero consolidó su arraigo local mientras que el segundo logró la proyección federal del ritmo. “Rodrigo fue quien nacionalizó el cuarto contento. Cosa que no pudo hacer la Mona Jiménez. Aunque Jiménez es el más grande cuartetero de todos los tiempos, porque antes que música y alegría le dio identidad a un pueblo”, concluyó el especialista, destacando que el movimiento genera una movilización económica semanal estimada en 200.000 entradas declaradas dentro de la provincia de Córdoba.
La entrevista entera está disponible en nuestro canal de YouTube para revivir el análisis completo del especialista.
El especialista señaló que los comienzos del ritmo estuvieron marcados por el rechazo de los sectores tradicionales de la sociedad cordobesa, vinculados a las instituciones religiosas y académicas de la época. Al respecto, González Dago puntualizó: “La historia del cuarteto tiene la particularidad que es como el esterio del sur o del negro espiritual salva las distancias, porque en el fondo es la historia de la discriminación en la Argentina”. Asimismo, precisó que el debut del Cuarteto Leo ocurrió en 1943 en un paraje rural denominado Colonia Las Pinchañas, y que debieron transcurrir más de dos décadas para su inserción en la capital provincial: “¿Sabes cuándo fue la primera vez que pudo tocar en Córdoba capital? En 1969. 26 años de persecución”.
De acuerdo con el análisis del historiador, el género nació de la mano del ferroviario santafesino Augusto Marzano, quien fusionó el pasodoble y la tarantela con el objetivo de integrar a las diversas corrientes de inmigrantes europeos y trabajadores rurales. El entrevistado detalló que fue su hija, Leonor Marzano, quien definió el sello rítmico característico: “El padre inventó la música, la hija inventó el ritmo, porque ella aceleró cuando veía que lo que no quería Marcial es que hablaran entre ellos, porque si hablaban terminaban peleando”. A su vez, remarcó la función de amalgama social que cumplió la música en el sector agrario: “No nació para alegrar, no había nada que alegrar en 1943. Había que contener a esa gente indocumentada que tenía algún pariente en la guerra”.
En el cierre de su exposición, el escritor diferenció los aportes fundamentales de las dos máximas figuras contemporáneas del movimiento: Carlos "La Mona" Jiménez y Rodrigo Bueno. González Dago explicó las razones por las cuales el primero consolidó su arraigo local mientras que el segundo logró la proyección federal del ritmo. “Rodrigo fue quien nacionalizó el cuarto contento. Cosa que no pudo hacer la Mona Jiménez. Aunque Jiménez es el más grande cuartetero de todos los tiempos, porque antes que música y alegría le dio identidad a un pueblo”, concluyó el especialista, destacando que el movimiento genera una movilización económica semanal estimada en 200.000 entradas declaradas dentro de la provincia de Córdoba.
La entrevista entera está disponible en nuestro canal de YouTube para revivir el análisis completo del especialista.
NOTICIAS RELACIONADAS
-
By PassCarla Rosconi presentó su poemario sobre amor propio y desamor -
By PassAlejandro González Dago analizó la evolución histórica del cuarteto -
Buenas Tardes Buenos Aires“Memoria de un crepúsculo”: una historia de amor, segundas oportunidades y reencuentros inesperados -
Buenas Tardes Buenos Aires“Células Muertas”: una obra que interpela sobre el miedo, la vejez y la fragilidad social