Casi cuatro de cada diez hogares en la Argentina presentan algún tipo de déficit habitacional, lo que equivale a 6.479.825 personas y al 40,67% del total del país, según un informe del Centro de Estudios Económicos Urbanos (CEEU) de la Universidad Nacional de San Martín (UNSAM) basado en los datos del Censo 2022. En diálogo con Radio Buenos Aires AM 1350, Carolina Chantrill, investigadora del CEEU, explicó la dimensión real del escenario y aclaró que "no se trata de un problema de falta de vivienda necesariamente". La especialista precisó que "apenas algo de 600 mil, un poco menos de 700 mil hogares están necesitando" una unidad nueva, lo que representa tan solo "el 4% que requieren una vivienda nueva".
La investigadora remarcó que las carencias principales están vinculadas a la calidad del entorno y a la infraestructura de los servicios indispensables. Según indicó Chantrill, existen viviendas mal localizadas o en riesgo, además de situaciones de hacinamiento por co-hogar. A su vez, puntualizó que "hay un porcentaje muy alto, estamos hablando del 25% de hogares que requieren mejores conexiones domiciliarias a los servicios básicos como puede ser agua, saneamiento, energía", por lo que advirtió que "hablar de déficit es hablar de infraestructura urbana también". Por este motivo, hizo hincapié en que "no podés pensar las políticas de vivienda o las estrategias para mejorar el acceso a la vivienda solo desde la construcción de redes o la construcción de viviendas nuevas".
Asimismo, el informe expone la disparidad territorial existente entre las diferentes provincias y la complejidad para acceder a un inmueble propio en los grandes centros urbanos. Chantrill citó cálculos correspondientes a 2023 donde, sin asistencia externa o financiamiento, un comprador promedio requiere acumular ingresos entre 36 y 49 años para adquirir una propiedad de 50 metros cuadrados. Frente a este panorama, subrayó la necesidad de implementar soluciones integrales, esquemas de crédito y articulaciones público-privadas que generen un hábitat más equilibrado y accesible. Para profundizar sobre los datos expuestos y conocer el análisis completo de la investigadora, se invita a ver la entrevista en YouTube.
La investigadora remarcó que las carencias principales están vinculadas a la calidad del entorno y a la infraestructura de los servicios indispensables. Según indicó Chantrill, existen viviendas mal localizadas o en riesgo, además de situaciones de hacinamiento por co-hogar. A su vez, puntualizó que "hay un porcentaje muy alto, estamos hablando del 25% de hogares que requieren mejores conexiones domiciliarias a los servicios básicos como puede ser agua, saneamiento, energía", por lo que advirtió que "hablar de déficit es hablar de infraestructura urbana también". Por este motivo, hizo hincapié en que "no podés pensar las políticas de vivienda o las estrategias para mejorar el acceso a la vivienda solo desde la construcción de redes o la construcción de viviendas nuevas".
Asimismo, el informe expone la disparidad territorial existente entre las diferentes provincias y la complejidad para acceder a un inmueble propio en los grandes centros urbanos. Chantrill citó cálculos correspondientes a 2023 donde, sin asistencia externa o financiamiento, un comprador promedio requiere acumular ingresos entre 36 y 49 años para adquirir una propiedad de 50 metros cuadrados. Frente a este panorama, subrayó la necesidad de implementar soluciones integrales, esquemas de crédito y articulaciones público-privadas que generen un hábitat más equilibrado y accesible. Para profundizar sobre los datos expuestos y conocer el análisis completo de la investigadora, se invita a ver la entrevista en YouTube.
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