En diálogo con Radio Buenos Aires AM 1350, el titular de la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes y Derivados, Miguel Schiariti, explicó cómo la sequía, la pérdida de stock ganadero y las restricciones a la exportación impactan en la oferta de carne vacuna. Además, analizó el cambio en los hábitos alimentarios y la competencia del pollo y el cerdo.
Durante la entrevista, Miguel Schiariti explicó que la sequía redujo notablemente la disponibilidad de ganado para faena en 2024, con 820 mil terneros y 350 mil vacas menos respecto al año anterior. “La oferta es muy reducida”, afirmó. A esto se suma un cambio de costumbres: por precio y por elección, muchos argentinos han desplazado la carne vacuna en su dieta, optando por pollo y cerdo, que hoy duplican o triplican su rendimiento económico.
Schiariti remarcó que el consumo de carne vacuna bajó de 70 kg a 47,5 kg anuales por habitante, mientras que el de pollo y cerdo se incrementó significativamente. “Con el precio de un kilo de carne vacuna comprás tres de pollo o dos de cerdo”, explicó. Además, criticó las políticas de intervención en el mercado cárnico, que, según indicó, limitan la capacidad de exportación e impiden un crecimiento sostenido de la producción. En comparación, Uruguay exporta el 70% de su carne, lo que permite un equilibrio en el mercado interno.
Consultado sobre el futuro del consumo, fue tajante: “No vamos a volver nunca a lo de antes”. Señaló que recuperar el stock ganadero puede tomar al menos cinco años y que Argentina sigue perdiendo divisas por políticas que desincentivan la producción. Para cerrar, destacó la calidad de la carne argentina, producto de razas británicas mejoradas, y la necesidad de políticas que impulsen la apertura de mercados.
Escuchá la entrevista completa al pie de esta nota y seguí a Radio Buenos Aires en Instagram: @radiobuenosaires para más contenido exclusivo.
Durante la entrevista, Miguel Schiariti explicó que la sequía redujo notablemente la disponibilidad de ganado para faena en 2024, con 820 mil terneros y 350 mil vacas menos respecto al año anterior. “La oferta es muy reducida”, afirmó. A esto se suma un cambio de costumbres: por precio y por elección, muchos argentinos han desplazado la carne vacuna en su dieta, optando por pollo y cerdo, que hoy duplican o triplican su rendimiento económico.
Schiariti remarcó que el consumo de carne vacuna bajó de 70 kg a 47,5 kg anuales por habitante, mientras que el de pollo y cerdo se incrementó significativamente. “Con el precio de un kilo de carne vacuna comprás tres de pollo o dos de cerdo”, explicó. Además, criticó las políticas de intervención en el mercado cárnico, que, según indicó, limitan la capacidad de exportación e impiden un crecimiento sostenido de la producción. En comparación, Uruguay exporta el 70% de su carne, lo que permite un equilibrio en el mercado interno.
Consultado sobre el futuro del consumo, fue tajante: “No vamos a volver nunca a lo de antes”. Señaló que recuperar el stock ganadero puede tomar al menos cinco años y que Argentina sigue perdiendo divisas por políticas que desincentivan la producción. Para cerrar, destacó la calidad de la carne argentina, producto de razas británicas mejoradas, y la necesidad de políticas que impulsen la apertura de mercados.
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