En una reciente entrevista concedida a Radio Buenos Aires AM 1350, la especialista en transformación cultural Micaela Akawie analizó el creciente desinterés de los trabajadores por acceder a puestos jerárquicos. Según la mentora en innovación, este fenómeno no responde a una falta de ambición, sino a una reevaluación del costo personal que implican las promociones frente a beneficios económicos que a menudo resultan insuficientes. “Es empezar a mirar un poco más cuál es el costo del crecimiento profesional dentro de una organización, que hasta se podría confundir con una falta de ambición”, explicó Akawie, quien vincula esta tendencia con un cambio profundo en la concepción del éxito individual.
La especialista destacó que la pandemia de 2020 funcionó como un catalizador para este cambio de prioridades, impulsando a las personas a valorar más las experiencias presentes que el ahorro a largo plazo. En este sentido, Akawie señaló que las nuevas generaciones han contagiado a las anteriores una visión basada en la abundancia y el disfrute, en contraposición a la cultura del sacrificio que predominó en el siglo XX. “Detrás de la escasez hay un pensamiento de miedo. En la mentalidad de abundancia lo que hay de fondo es más confianza en uno mismo, en que yo voy a poder resolverlo y que si no va a ser con este trabajo voy a encontrar otro”, afirmó durante la charla.
El mercado laboral actual refleja este giro, donde los candidatos ya no solo son evaluados por las empresas, sino que ellos mismos eligen dónde trabajar basándose en la calidad de vida. Akawie sostuvo que factores como la flexibilidad horaria, el bienestar personal y el propósito organizacional han desplazado al salario como único motor de decisión. “Antes pagábamos la salud con trabajo. Si me tenía que quedar más horas, por más que se me parta la cabeza, lo voy a hacer. Hoy hay mucho más sentido del cuidado personal”, subrayó la coach, agregando que las empresas que ignoran el estrés de sus líderes terminan afectando directamente su propio rendimiento y resultados de negocio.
Finalmente, la experta enfatizó que este cambio de paradigma también permite a los individuos cuestionar mandatos sociales y familiares arraigados, como la estabilidad absoluta en una misma compañía o la necesidad de la casa propia. “Es una oportunidad para que cada cierto período de tiempo nos sentemos con nosotros mismos a ver si donde estamos es donde queremos estar”, concluyó, invitando a una reflexión constante sobre el deseo personal frente al deber profesional.
La entrevista entera está disponible en nuestro canal: Radio Buenos Aires.
La especialista destacó que la pandemia de 2020 funcionó como un catalizador para este cambio de prioridades, impulsando a las personas a valorar más las experiencias presentes que el ahorro a largo plazo. En este sentido, Akawie señaló que las nuevas generaciones han contagiado a las anteriores una visión basada en la abundancia y el disfrute, en contraposición a la cultura del sacrificio que predominó en el siglo XX. “Detrás de la escasez hay un pensamiento de miedo. En la mentalidad de abundancia lo que hay de fondo es más confianza en uno mismo, en que yo voy a poder resolverlo y que si no va a ser con este trabajo voy a encontrar otro”, afirmó durante la charla.
El mercado laboral actual refleja este giro, donde los candidatos ya no solo son evaluados por las empresas, sino que ellos mismos eligen dónde trabajar basándose en la calidad de vida. Akawie sostuvo que factores como la flexibilidad horaria, el bienestar personal y el propósito organizacional han desplazado al salario como único motor de decisión. “Antes pagábamos la salud con trabajo. Si me tenía que quedar más horas, por más que se me parta la cabeza, lo voy a hacer. Hoy hay mucho más sentido del cuidado personal”, subrayó la coach, agregando que las empresas que ignoran el estrés de sus líderes terminan afectando directamente su propio rendimiento y resultados de negocio.
Finalmente, la experta enfatizó que este cambio de paradigma también permite a los individuos cuestionar mandatos sociales y familiares arraigados, como la estabilidad absoluta en una misma compañía o la necesidad de la casa propia. “Es una oportunidad para que cada cierto período de tiempo nos sentemos con nosotros mismos a ver si donde estamos es donde queremos estar”, concluyó, invitando a una reflexión constante sobre el deseo personal frente al deber profesional.
La entrevista entera está disponible en nuestro canal: Radio Buenos Aires.
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