Mariano Borinsky, juez de la Cámara Federal de Casación Penal y vicepresidente de la Comisión de Reforma del Código Penal, dialogó con Radio Buenos Aires AM 1350 sobre la imperiosa necesidad de actualizar la normativa vigente en el país. El magistrado destacó que el código actual data de 1921 y que, tras más de un siglo y 19 comisiones fallidas, es fundamental incorporar las nuevas modalidades criminales que la sociedad demanda. Durante la entrevista, Borinsky subrayó que “el Código Penal es el que define los delitos y las penas” y que su falta de actualización genera una situación de inseguridad e inestabilidad para el ciudadano de a pie.
Respecto a los cambios propuestos, el juez explicó que el proyecto busca sistematizar en un solo cuerpo normativo delitos que hoy se encuentran dispersos en leyes especiales. “La idea es que en casi 912 artículos esté todo sistematizado en un único libro o Código Penal”, señaló en AM 1350. Entre las nuevas figuras a incluir se encuentran los ciberdelitos, la violencia de género, los discursos de odio y delitos vinculados al crimen organizado y la inteligencia artificial, herramientas que no existían hace 100 años. El magistrado fue enfático al señalar que “el primer perjudicado sin duda es el ciudadano” cuando la política no logra consensos para reformar estas leyes.
Uno de los puntos centrales de la charla en Radio Buenos Aires fue el debate sobre el régimen penal juvenil y la baja de la edad de imputabilidad. Borinsky recordó que el sistema actual es de 1980 y fue dictado durante la dictadura, por lo que considera un avance que un gobierno democrático proponga un nuevo esquema. Sobre la edad, mencionó que en muchos países ya se ha reducido debido a la mayor maduración de los adolescentes. Sin embargo, advirtió que la discusión no debe agotarse en un número: “Si nosotros nos limitamos a discutir solamente el tema de la edad, ahí ya te digo que estamos incompletos”.
Para el especialista, el éxito de cualquier reforma penal para menores depende exclusivamente del compromiso del Estado con lo que ocurre después de la sentencia. El magistrado resaltó la importancia de contar con un presupuesto adecuado para programas de inserción laboral, educativa y de salud. “El Código Penal Juvenil puede ser muy interesante, pero sin el presupuesto no se puede llevar a la práctica”, sentenció Borinsky. Además, aclaró que es difícil establecer una relación matemática directa entre la baja de la edad de imputabilidad y el descenso de la inseguridad, ya que esta última depende de múltiples variables macroeconómicas y sociales.
Finalmente, Borinsky insistió en que el nuevo sistema debe ser integral y respetar los estándares internacionales y las garantías constitucionales. “Tenemos que pensar también qué hacemos el día después, cómo logramos esa reinserción social”, concluyó, remarcando que el foco debe estar en la educación y formación del adolescente para que pueda volver a insertarse en la sociedad de manera efectiva.
La entrevista entera está disponible en nuestro canal de YouTube @radiobuenosaires.
Respecto a los cambios propuestos, el juez explicó que el proyecto busca sistematizar en un solo cuerpo normativo delitos que hoy se encuentran dispersos en leyes especiales. “La idea es que en casi 912 artículos esté todo sistematizado en un único libro o Código Penal”, señaló en AM 1350. Entre las nuevas figuras a incluir se encuentran los ciberdelitos, la violencia de género, los discursos de odio y delitos vinculados al crimen organizado y la inteligencia artificial, herramientas que no existían hace 100 años. El magistrado fue enfático al señalar que “el primer perjudicado sin duda es el ciudadano” cuando la política no logra consensos para reformar estas leyes.
Uno de los puntos centrales de la charla en Radio Buenos Aires fue el debate sobre el régimen penal juvenil y la baja de la edad de imputabilidad. Borinsky recordó que el sistema actual es de 1980 y fue dictado durante la dictadura, por lo que considera un avance que un gobierno democrático proponga un nuevo esquema. Sobre la edad, mencionó que en muchos países ya se ha reducido debido a la mayor maduración de los adolescentes. Sin embargo, advirtió que la discusión no debe agotarse en un número: “Si nosotros nos limitamos a discutir solamente el tema de la edad, ahí ya te digo que estamos incompletos”.
Para el especialista, el éxito de cualquier reforma penal para menores depende exclusivamente del compromiso del Estado con lo que ocurre después de la sentencia. El magistrado resaltó la importancia de contar con un presupuesto adecuado para programas de inserción laboral, educativa y de salud. “El Código Penal Juvenil puede ser muy interesante, pero sin el presupuesto no se puede llevar a la práctica”, sentenció Borinsky. Además, aclaró que es difícil establecer una relación matemática directa entre la baja de la edad de imputabilidad y el descenso de la inseguridad, ya que esta última depende de múltiples variables macroeconómicas y sociales.
Finalmente, Borinsky insistió en que el nuevo sistema debe ser integral y respetar los estándares internacionales y las garantías constitucionales. “Tenemos que pensar también qué hacemos el día después, cómo logramos esa reinserción social”, concluyó, remarcando que el foco debe estar en la educación y formación del adolescente para que pueda volver a insertarse en la sociedad de manera efectiva.
La entrevista entera está disponible en nuestro canal de YouTube @radiobuenosaires.
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