El lingüista y lexicógrafo Santiago Kalinowski, actual director del departamento de investigación lingüística y filológica de la Academia Argentina de Letras, analizó el fenómeno del lenguaje juvenil y el impacto de las lenguas extranjeras en el habla cotidiana. En una entrevista brindada a Radio Buenos Aires AM 1350, el especialista explicó que el uso de modismos específicos en la adolescencia responde a una necesidad de diferenciación generacional: "La lengua es uno de los elementos que se incorporan como una herramienta para decir 'nosotros tenemos nuestro propio código'". Según detalló, este comportamiento, denominado técnicamente "cronolecto", suele ser efímero y tiende a desaparecer con la madurez.
Durante la charla, Kalinowski desmitificó la idea de que la incorporación de anglicismos sea un signo de degradación cultural, señalando que los hablantes funcionan como "esponjas" de su entorno. "Si hay determinadas áreas que se desarrollan de manera más potente en una lengua, es lo más esperable que esa sea la lengua que termine proyectando léxico hacia las demás", afirmó, vinculando el predominio actual del inglés a la influencia de Silicon Valley y la industria del entretenimiento. Además, el experto comparó esta resistencia actual con la que sufrieron en su momento géneros como el tango, que inicialmente fue estigmatizado antes de convertirse en un capital cultural prestigioso.
Finalmente, el investigador hizo un llamado a la tolerancia frente a las variaciones lingüísticas, como la caída de consonantes o los acentos regionales, argumentando que no existe una forma de hablar "mejor" que otra. "Lo que existe son todas las diferentes maneras en que se habla una lengua; la lengua en sí es una abstracción", concluyó, remarcando que las críticas al habla ajena suelen esconder tensiones generacionales o sociales.
Podés escuchar la reflexión completa del especialista en nuestro canal de YouTube: Radio Buenos Aires.
Durante la charla, Kalinowski desmitificó la idea de que la incorporación de anglicismos sea un signo de degradación cultural, señalando que los hablantes funcionan como "esponjas" de su entorno. "Si hay determinadas áreas que se desarrollan de manera más potente en una lengua, es lo más esperable que esa sea la lengua que termine proyectando léxico hacia las demás", afirmó, vinculando el predominio actual del inglés a la influencia de Silicon Valley y la industria del entretenimiento. Además, el experto comparó esta resistencia actual con la que sufrieron en su momento géneros como el tango, que inicialmente fue estigmatizado antes de convertirse en un capital cultural prestigioso.
Finalmente, el investigador hizo un llamado a la tolerancia frente a las variaciones lingüísticas, como la caída de consonantes o los acentos regionales, argumentando que no existe una forma de hablar "mejor" que otra. "Lo que existe son todas las diferentes maneras en que se habla una lengua; la lengua en sí es una abstracción", concluyó, remarcando que las críticas al habla ajena suelen esconder tensiones generacionales o sociales.
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