Uno de cada cinco argentinos realiza tareas de cuidado de familiares, un fenómeno impulsado por profundos cambios demográficos caracterizados por una caída abrupta de la natalidad y el incremento de la esperanza de vida. En el marco de una entrevista brindada a Radio Buenos Aires AM 1350, María Sol González, investigadora del Observatorio del Desarrollo Humano y la Vulnerabilidad de la Universidad Austral, analizó esta problemática y señaló que "el cuidado de padres, suegros, abuelos ya es tan frecuente como el de los hijos menores de 18 años". Durante la conversación, la especialista detalló que este escenario genera situaciones complejas donde "uno de cada ocho personas cuida a ambas generaciones en simultáneo", debido al corrimiento en la edad de la maternidad y al envejecimiento simultáneo de los progenitores.
Asimismo, la investigación advierte sobre los vacíos normativos vigentes en el mercado laboral frente a estas demandas cotidianas. Al respecto, González indicó que "en lo que respecta al cuidado de adultos mayores hoy hay un vacío, o sea, no hay licencias para cuidar adultos mayores, uno se tiene que pedir días de vacaciones o nada". Esta falta de herramientas institucionales recae fuertemente sobre las mujeres, quienes asumen desproporcionadamente las responsabilidades principales de asistencia, generando altos niveles de exigencia psicológica. En esta línea, la investigadora puntualizó que "cuatro de cada 10 cuidadores principales viven una sobrecarga intensa, y seis de cada 10 tienen una carga, algún tipo de sobrecarga mental", cifra que asciende considerablemente cuando se trata de personas con discapacidad o cuando el familiar no convive en el mismo hogar.
Finalmente, el estudio enfatiza la necesidad urgente de replantear las políticas públicas y las redes de apoyo institucional para proteger la salud mental de quienes sostienen estas tareas. González advirtió que la sobrecarga limita severamente el desarrollo personal, afectando de manera diferenciada al género femenino, y concluyó que "hay que cuidar la salud mental del cuidador, porque la salud mental del cuidador afecta indefectiblemente a la persona que es cuidada". Se invita a la audiencia a revivir la entrevista completa y conocer más detalles a través del canal de YouTube de la emisora.
Asimismo, la investigación advierte sobre los vacíos normativos vigentes en el mercado laboral frente a estas demandas cotidianas. Al respecto, González indicó que "en lo que respecta al cuidado de adultos mayores hoy hay un vacío, o sea, no hay licencias para cuidar adultos mayores, uno se tiene que pedir días de vacaciones o nada". Esta falta de herramientas institucionales recae fuertemente sobre las mujeres, quienes asumen desproporcionadamente las responsabilidades principales de asistencia, generando altos niveles de exigencia psicológica. En esta línea, la investigadora puntualizó que "cuatro de cada 10 cuidadores principales viven una sobrecarga intensa, y seis de cada 10 tienen una carga, algún tipo de sobrecarga mental", cifra que asciende considerablemente cuando se trata de personas con discapacidad o cuando el familiar no convive en el mismo hogar.
Finalmente, el estudio enfatiza la necesidad urgente de replantear las políticas públicas y las redes de apoyo institucional para proteger la salud mental de quienes sostienen estas tareas. González advirtió que la sobrecarga limita severamente el desarrollo personal, afectando de manera diferenciada al género femenino, y concluyó que "hay que cuidar la salud mental del cuidador, porque la salud mental del cuidador afecta indefectiblemente a la persona que es cuidada". Se invita a la audiencia a revivir la entrevista completa y conocer más detalles a través del canal de YouTube de la emisora.