Lo que comenzó hace 31 años como una solución económica para que sus hijos tuvieran un huevo de Pascua, hoy se transformó en un referente de la chocolatería artesanal en zona norte. María Lorena Silva, operadora terapéutica de profesión pero apasionada del chocolate por vocación, visitó los estudios de Radio Buenos Aires AM 1350 para compartir su recorrido y las novedades que trae esta temporada. "Esta es mi temporada número 31 con los huevos de Pascua; empecé a los 14 años después de chusmear un curso al que no podía pagar", recordó con emoción.
El emprendimiento, que hoy lleva el nombre "Doña María" en honor a su abuela materna, ha sabido adaptarse a las nuevas tendencias sin perder la esencia artesanal. Desde los clásicos huevos personalizados con nombres hasta las últimas modas como el "huevo plano" (tipo tableta rellena) y el "huevo gajo", Lorena destaca que la calidad es el diferencial. "El chocolate blanco es el más traicionero porque se quema muy rápido; depende mucho de la calidad del producto y del temple", explicó sobre la técnica que perfeccionó durante tres décadas.
Hoy, el proyecto es una verdadera empresa familiar radicada en Don Torcuato, Tigre. Mientras Lorena se encarga de la producción y el detalle artesanal, su hija Valen lidera la estrategia en redes sociales, impulsando formatos que son tendencia como el "huevo Matilda" —extra chocolatoso— o los inspirados en la estética brasileña. "Mi abuela me cebaba mates mientras yo trabajaba; hoy, cada vez que me dicen 'María' por el nombre del local, la siento presente", confesó Lorena sobre el legado que atraviesa su cocina.
De cara a la Semana Santa, Chocolatería Doña María abrirá un showroom especial en Don Torcuato para que los vecinos puedan degustar y elegir sus productos. Con opciones que van desde el pequeño número 6 hasta el gigante número 50, ideal para rifas escolares o comunitarias, Lorena invita a no perder la tradición del encuentro. "La idea es que el huevo sea un detalle: encontrar uno con tu nombre o una frase siempre saca una sonrisa", concluyó.
La entrevista entera está disponible en nuestro canal de YouTube.
El emprendimiento, que hoy lleva el nombre "Doña María" en honor a su abuela materna, ha sabido adaptarse a las nuevas tendencias sin perder la esencia artesanal. Desde los clásicos huevos personalizados con nombres hasta las últimas modas como el "huevo plano" (tipo tableta rellena) y el "huevo gajo", Lorena destaca que la calidad es el diferencial. "El chocolate blanco es el más traicionero porque se quema muy rápido; depende mucho de la calidad del producto y del temple", explicó sobre la técnica que perfeccionó durante tres décadas.
Hoy, el proyecto es una verdadera empresa familiar radicada en Don Torcuato, Tigre. Mientras Lorena se encarga de la producción y el detalle artesanal, su hija Valen lidera la estrategia en redes sociales, impulsando formatos que son tendencia como el "huevo Matilda" —extra chocolatoso— o los inspirados en la estética brasileña. "Mi abuela me cebaba mates mientras yo trabajaba; hoy, cada vez que me dicen 'María' por el nombre del local, la siento presente", confesó Lorena sobre el legado que atraviesa su cocina.
De cara a la Semana Santa, Chocolatería Doña María abrirá un showroom especial en Don Torcuato para que los vecinos puedan degustar y elegir sus productos. Con opciones que van desde el pequeño número 6 hasta el gigante número 50, ideal para rifas escolares o comunitarias, Lorena invita a no perder la tradición del encuentro. "La idea es que el huevo sea un detalle: encontrar uno con tu nombre o una frase siempre saca una sonrisa", concluyó.
La entrevista entera está disponible en nuestro canal de YouTube.
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